Al contrario de lo que creen muchos, que el enemigo del Evangelio NO es el ateísmo, “Satanás”, y cristianos que no comparten sus doctrinas, en realidad el verdadero enemigo y la poca importancia que se le da a lo que en realidad Cristo predicó.

Terriblemente y debido a esa ignorancia, la fe cristiana de desarticula y debilita cada día más en cientos de miles de diferentes denominaciones cada una de ellas predicando su propio evangelio.

39 Ustedes estudian las Escrituras con mucho cuidado,
porque esperan encontrar en ellas la vida eterna; sin embargo,
aunque las Escrituras dan testimonio de mí,
40 ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida.
NT Juan 5:39-40

La realidad es que muchas denominaciones religiosas cristianas defienden sus creencias afanosamente (muchas veces de forma intolerante con otras denominaciones), tristemente es porque muchos creyentes carecen de sabiduría y conocimiento de la historia no sólo secular, sino también de las cosas de Dios, Su Hijo Jesús, la Biblia y últimamente el Evangelio.

Con los innumerables medios de información en la actualidad, es imperdonable que un creyente no conozca, por lo menos lo más básico, sobre los pasados 20 siglos de historia y desarrollo de la Fe Cristiana y al contrario se aferre a doctrina que un hombre estableció.

Cristo dijo: “en vano me honran, enseñando como doctrinas,
mandamientos de hombres”
NT Marcos 7:7

Cristo no vino a establecer doctrinas ni denominaciones religiosas

Es definitivamente importante que un seguidor de Cristo conozca de la información por lo menos más simple de lo que Cristo predicó sin poner primero la doctrina de un grupo religioso, para estar siempre preparados con mansedumbre y reverencia a predicar y defender el Evangelio.

“Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros.”
NT 1 Pedro 3:15

 

En una de sus predicaciones más reconocidas (el sermón del monte NT Mateo 5-7), Cristo nos instruye como vivir nuestras vidas, con la disciplina basada en una nueva ley de perdón, amor y compasión hacia todo ser humano, incluso a los enemigos, esta fue una filosofía revolucionaria comparada a la vieja ley (excluyente y vengativa) practicada por la gente de esa época, la del “ojo por ojo”. AT Levítico 24:20

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: —Señor,
¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí?
¿Hasta siete?
22 Jesús le dijo: —No te digo hasta siete,
sino aun hasta setenta veces siete.
NT Mateo 18:21-22

La prioridad de Cristo en su Ministerio fue el Amor a Dios y por consiguiente el amor al prójimo, esto es a todos y sin condiciones, y sin prejuzgar a nadie, sin importar su religión, creencias, lenguaje, raza, sexo (incluyendo homosexuales), personas discapacitadas, etc., etc., etc.

36 —Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la Ley?
37 Jesús le dijo: —“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,
con toda tu alma y con toda tu mente.”
38 Éste es el primero y grande mandamiento.
39 Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”
40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.
NT Mateo 22:34-40

Todos somos hermanos, no importa lo que digan los religiosos

La realidad es que todos aquellos que señalan a otros cristianos de falsos, inicuos, mundanos, satánicos, etc., por el simple hecho de no ser parte del mismo grupo religioso o denominación, claramente contradicen a Cristo:

“Donde están dos o tres congregados en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos.’
NT Mateo 18:20

De acuerdo a esta aclaración: ¿qué autoridad tiene un hombre, creyente o predicador de contradecir a Cristo?

Finalmente, si creemos en Cristo, somos hermanos, de hecho, si creemos en Dios somos hermanos, ya que, si creemos en el Padre, reconocemos que Él creo todo lo que existe, incluyendo las demás naciones, razas, religiones y aunque nuestro prójimo sea malo, incrédulo, homosexual, etc., etc., etc., es nuestro hermano.

7 »No juzguen a otros, para que Dios no los juzgue a ustedes.
2 Pues Dios los juzgará a ustedes de la misma manera que ustedes juzguen a otros; y con la misma medida con que ustedes den a otros,
Dios les dará a ustedes.
3 ¿Por qué te pones a mirar la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo?
NT Mateo 7:1-3

Cristo dijo: “El que recibe mis mandamientos y los obedece,
demuestra que de veras me ama. Y mi Padre amará al que me ama,
y yo también lo amaré y me mostraré a él.”
NT Juan 14:21

 

Referencia: Extraído del libro “Creencias Innecesarias del Cristianismo Moderno